Publicado el 10/05/2015 Por:

La arquitectura cognitiva ACT-R

Anderson y Bower desarrollaron en 1973 el modelo HAM, una propuesta para considerar la memoria declarativa un conjunto de proposiciones. Este es el modelo predecesor del primer ACT (Anderson, 1976) que también implementaba un sistema de producciones en la memoria procedimental. En tercer lugar, apareció la arquitectura ACT* (Anderson, 1983,  1992), en la que combinaban procesos simbólicos, como especificaciones formales del contenido de la memoria declarativa, con procesos subsimbólicos,  que explicaban la activación en dicha memoria declarativa y su relación con la procedimental.

El modelo ACT-R (de Adaptative Control of Thought – Rational) de Anderson (1993) optimizó más tarde los componentes subsimbólicos para dar cuenta de las demandas del medio, adaptando la arquitectura cognitiva a los fenómenos estocásticos del mismo. En los últimos años, las diferentes versiones de la arquitectura ACT-R (Anderson, Bothell, Byrne, Douglass, Lebiere y Qin, 2004; Anderson y Lebiere, 1998) conciben un sistema de módulos y buffers localizados en regiones cerebrales determinadas.

 La teoría ACT, en general, viene acumulando evidencias en múltiples campos de la psicología cognitiva, desde la atención y la percepción (con modelos para dar cuenta de la búsqueda visual, los movimientos oculares o del efecto Stroop), el aprendizaje y la memoria (adquisición de destrezas, recuerdo de lista de palabras, categorización), memoria operativa, toma de decisiones y resolución de problemas (modelizando la ejecución de la torre de Hanoi, problemas matemáticos o sistemas dinámicos), lenguaje (explicando el funcionamiento de las analogías, las metáforas o el procesamiento léxico), desarrollo cognitivo, diferencias individuales, motivación y emoción.

En última instancia, ACT-R es una teoría sobre cómo trabaja la mente humana. Para los que se acercan por primera vez a sus supuestos, parece un lenguaje de programación informático. Sin embargo, es mucho más que eso. ACT-R es un marco conceptual que provee de las herramientas para generar hipótesis y crear modelos (o programas, si se quiere) que, una vez escritos y puestos a prueba, permiten conocer mejor cómo funciona el sistema cognitivo. Esto es así en la medida en que se comparan los resultados del programa informático con los resultados obtenidos en investigación psicológica humana, ya sean tiempos de reacción, precisión en las respuestas o registros en la resonancia magnética funcional.

ACT-R es una arquitectura cognitiva híbrida. Esto es, supone un nivel simbólico, que contiene toda la información declarativa del sistema, y un nivel subsimbólico, que está representado como un juego de procesos en paralelo similares a los de un modelo conexionista, que controlan muchos de los procesos simbólicos, y dan cuenta de los mecanismos de aprendizaje.

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En el nivel simbólico el conocimiento declarativo se sustenta por chunks, estructuras que representan la información a modo de proposiciones y que están compuestas por un número determinado de ranuras etiquetadas (slots) en las que se almacena dicha información. Ésta puede ser un valor, un hecho, antiguas metas del sistema, la meta actual del sistema e incluso información perceptiva. Cada chunk es de un tipo particular que determina su nombre y el número de sus ranuras.

Por otro lado, el nivel subsimbólico opera de manera similar a las estructuras conexionistas. Esto se debe a que el funcionamiento del nivel simbólico arroja un par de cuestiones que debían ser resueltas: ¿cómo se ordenan las producciones que han emparejado en el juego de producciones en conflicto? Y, en el caso de que los chunks de varias producciones emparejen con la recuperación de la memoria declarativa, ¿cuál se selecciona? Además, el nivel subsimbólico resuelve y da cuenta de otros problemas como los errores del sistema y predice las latencias en las decisiones.

propecia directions for use Referencias.                     

  • Anderson, J. R. (1976). Language, memory, and thought. Hillsdale,NJ: Erlbaum.
  • Anderson, J. R. (1983). The architecture of cognition.Cambridge:HarvardUniversity Press.
  • Anderson, J. R. (1992). Automaticity and the ACT* theory. American Journal of Psychology, 105, 165–180.
  • Anderson, J. R. (1993). Rules of the mind.Hillsdale,NJ: Erlbaum.
  • Anderson J.R., Bothell D., Byrne M.D., Douglass S., Lebiere C. y Qin Y. (2004). An integrated theory of the mind. Psychological      Review, 111, 1036-60.
  • Anderson, J.R. y Bower, G.H. (1973). Human associative memory.Washington: Winston and Sons.
  • Anderson, J.R. y Lebiere, C. (1998). The atomic components of thought.Mahwah,NJ:LawrenceErlbaum.

Puede consultar el artículo completo en:
Ruiz, Sánchez de León, J.M. y Fernández-Blazquez, M.A. (2011). Arquitecturas cognitivas y cerebro: hacia una teoría unificada de la cognición. International Journal of Psychological Research, 4(2), 38-47.